Sé que la última vez que escribí fue para decirte que te quería olvidar, pero por alguna extraña fuerza, que hasta ahora permanece y me es ajena, a pesar de todo el tiempo transcurrido, no puedo y nuevamente estoy siendo guiado por ideas, sensaciones, sentimientos, recuerdos; ignoro, aunque no lo pareciera, por qué lo hago, quizá la innecesaria pero necesaria (valga en este caso la peculiar dualidad) manera de confesarte que todavía formas parte de mi vida; sí, pese a todo lo que sucedió me cobijaste entre tus brazos, pero a la vez lastimaste y dañaste con excesiva crueldad, casi al grado de desear arrancarte sin miramientos de lo más recóndito de mi ser para así seguir con mi vida sosegada, la cual cambiaste al entrar en ella
Aún pienso en ti, aún las frías tardes se vuelven cálidas al sentir caricias que me enceguecían a lo real, ¿por qué me enredé a este sentimiento que se acrecentaba con el transcurrir de los días?, ¿es que acaso no me percataba o, peor aún, yo me engañaba y seguía en esa ilusión efímera? Creo que la respuesta es muy sencilla. Tú y yo la conocemos y sería vago tratar de explicarlo
Perdona si te dedico estas frases; espero que ya nunca más vuelva a encontrarte en mis travesías oníricas ni en el mundo real, que jamás vuelvas a apoderarte de mis sentimientos y me dejes a un lado, como siempre lo hiciste
A ti, que muchas veces me ayudaste y te lo agradeceré eternamente, que te convertiste en parte muy importante dentro de mi vida, te llevaré siempre, hasta el final de mis días, la única responsable de que sienta lo que nunca más volveré a sentir por nadie más. Tú, que posibilitaste en mí una pasión desmedida por volcar mis sentimientos en palabras. A ti, mi única, real y vitalicia acompañante
A ti, mi soledad
Aún pienso en ti, aún las frías tardes se vuelven cálidas al sentir caricias que me enceguecían a lo real, ¿por qué me enredé a este sentimiento que se acrecentaba con el transcurrir de los días?, ¿es que acaso no me percataba o, peor aún, yo me engañaba y seguía en esa ilusión efímera? Creo que la respuesta es muy sencilla. Tú y yo la conocemos y sería vago tratar de explicarlo
Perdona si te dedico estas frases; espero que ya nunca más vuelva a encontrarte en mis travesías oníricas ni en el mundo real, que jamás vuelvas a apoderarte de mis sentimientos y me dejes a un lado, como siempre lo hiciste
A ti, que muchas veces me ayudaste y te lo agradeceré eternamente, que te convertiste en parte muy importante dentro de mi vida, te llevaré siempre, hasta el final de mis días, la única responsable de que sienta lo que nunca más volveré a sentir por nadie más. Tú, que posibilitaste en mí una pasión desmedida por volcar mis sentimientos en palabras. A ti, mi única, real y vitalicia acompañante
A ti, mi soledad

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